miércoles, 12 de abril de 2017

Pulsando la degeneración del ánimo



Percepción del miedo
Sí. En el eco de mis muertes aún hay miedo Percibo el miedo en mi columna,
La furia de su ardor me astilla, ciento que estruja mi saliva y mi  voz apaga,
Tiemblo como un impreciso perro, enmudezco como un pájaro herido,
Huyo rauda de mí avergonzada, me refugio en mi propio enredo,
Me siento nada, soy perpetua vacía, hay una vacancia de amor en mi camino,
Una desolación de ojos y latidos, una ausencia de besos y de labios.
 Miedo que me asalta en la madrugada, reverbera obstinada al medio día,
Retorna con cuchillos a la hora de la almohada,  denigra la luna, clava en mi corazón aullidos, palpa, pulsa la degeneración del ánimo,
Percibo que me quiebro en el espejo, me pierdo en el agua y en el agua vuelvo,
Como un pez que se niega y se repite, porque la vida es negación y es frecuencia,

Pero el miedo arde con la soledad multiplicada, arde desde mis huesos, yo floto en plumas, huyo en un anhelante colibrí y me sacudo. Para que el miedo no distorsione mi camino. Ni estruje mi voz con avidez de río.


Sofia

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